sábado, 28 de noviembre de 2020
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Entrevistas

SANTIAGO AGRELO MARTÍNEZ

"Si lo que ocurrió en El Tarajal hubiera pasado en Madrid sería un escándalo"

 |  13/03/2014

 

Safía Abahaj -Tánger

 

Santiago Agrelo Martínez, es el arzobispo de Tánger desde el año 2007, responsable de la catedral católica y de la diócesis de Tánger y es miembro de la orden franciscana.

En esta entrevista, Agregalo manifesta su punto de vista en los últimos sucesos ocurridos en El arajal, las vallas existentes en Ceuta y Melilla y la inmigración en general.

 

 

- ¿Nos podría dar su opinión sobre los sucesos del Tarajal?

 

Si se hubiese producido en una situación normal de una sociedad, supongamos que en Madrid, en Sevilla incluso en Casablanca o en Rabat, hubiera sido una escandalera monumental e inaceptable para ningún gobierno de este mundo.  Se trata de quince muertes, que las fuerzas de seguridad de un estado,  tiene algo que ver en esas muertas, yo no voy a precisar en qué exactamente, pero que tienen algo que ver. No obstante, hemos observado que a nadie se le pide responsabilidades sobre ello.

Esto solo tiene una explicación, las sociedades europeas, en concreto la sociedad española, en este momento no se considera para nada responsable de lo que haya sucedido. Por otra parte, hay que destacar que los inmigrantes para estas sociedades no existen, no son personas que tienen unas necesidades, sino que son un problema y lo mejor que podemos hacer es ignorar y ver la manera alejarlas de nuestras casas.  

Se me ocurre en estos momentos un relato del evangelio, en el que se habla de un rico que en su casa está banqueteando todos los días, mientras que en la puerta de su casa un pobre se muere de hambre. La moraleja da mucho que pensar,  “Dios está con el pobre y el rico se quedará sin nada”.

 

- ¿Cree que la iglesia en Marruecos hizo lo suficiente en lo que concierne al tema de la inmigración?

 

Nosotros como institución llevamos muchos años trabajando con los inmigrantes, estando cerca de ellos, ayudándolos, escuchándolos. Ahora, si me preguntas es todo lo que podíamos hacer, te diré no lo sé. Nosotros actuamos siempre dentro del respeto que le debemos a las leyes de la nación, no nos podemos permitir el lujo de saltarlas, aunque también es verdad que las autoridades, saben que nosotros tratamos con gente que están en Marruecos de forma ilegal y respetan que les ayudemos, así como respetan nuestra labor humanitaria con este colectivo. A todo ello,  nuestro más sincero agradecimiento a las autoridades  que sin su consentimiento no podríamos hacer nada al respecto.

 

- ¿Piensa usted que se deberían eliminar por “completo” las vallas existentes en Ceuta y Melilla o permanecer tal como está hasta el momento? ¿Qué opina sobre el tema?

 

La valla siempre es una vergüenza. Los países tienen fronteras, éstas están para ser traspasadas con regularidad y no están para impedir el acceso de las personas sino para hacerlo dentro de un orden. Cuando empezamos a levantar vallas, las hacemos cada vez más altas, les ponemos cuchillas, entonces estamos tratando a las personas que está al otro lado como delincuentes como una amenaza humana, como un peligro a la humanidad.  Ciertamente, en el lenguaje tanto de los políticos como desgraciadamente de los informadores, con frecuencia, se trata de un lenguaje que deforma la realidad. Y en consecuencia, a este colectivo se les trata como asaltantes,  que representan un peligro para la sociedad. Verdaderamente, lo considero irónico, como puede ser que veamos en gente que no tiene qué comer un peligro para la sociedad. Pueden constituir un peligro, en el sentido en el que el hambre los puede mal aconsejar, pero en nuestras manos está la posibilidad de evitar que tengan hambre.

Y en esto, las sociedades tienen que tomar conciencia de sus responsabilidades. Yo lo considero, un expolio todo aquello que los países europeos en general han hecho en relación con África, un expolio multisecular que continua hasta el día de hoy, que ha enriquecido a numerosos países del llamado Occidente y ha dejado en la miseria a los países africanos. Todo esto no es tolerable. A pesar de que los empobrecemos, no les permitimos salir del lugar donde están sufriendo  para que puedan buscarse la vida de otra manera. En mi humilde opinión, todo esto lo considero una injusticia clamorosa. La Iglesia no tiene poder para influir en las decisiones políticas, no obstante, tenemos capacidad para denunciar y creo que todavía tenemos autoridad moral suficiente para denunciar.

 

-¿Cree usted que sería preciso facilitar los trámites burocráticos para conseguir el visado schenghen para que los inmigrantes puedan circular con total libertad tanto en España como en el resto de España?

Yo creo que la política de fronteras tal y como está actualmente, es una política equivocada e injusta. Y me dirás ¿por qué equivocada?

 

 Si pretenden que estas personas no accedan al territorio europeo no lo están consiguiendo, es una realidad injusta porque obliga a estas personas que van buscando justicia, a buscar trabajo, a buscar un futuro mejor, les obliga de algún modo a arriesgar sus vidas y a exponerlas a un grave peligro, no solo cuando llegan a las fronteras sino a lo largo de todo el camino y no solo se les obliga poner en peligro sus vidas sino que también se les priva de la dignidad que tienen como personas porque se les obliga a vivir continuamente huyendo de la policía, sometidos a vejaciones, la mujer casi inexcusablemente sometida a la prostitución, los niños  propiedad de los mayores para ser utilizados de tal manera que puedan servir de pasaporte para los mismos. Es una degradación tal de la humanidad que nosotros permitimos o favorecemos con nuestras leyes, hacemos de las mismas algo absolutamente injusto, que clama al cielo, clama delante de Dios. Estamos tratando siempre de hijos de Dios. Yo veo las cosas así, no solamente son los hijos de mi vecino, sino son los hijos de mi señor. Pienso que toda esta política, habría que cambiarla. Ahora, si dejamos las fronteras libres para todos, en realidad, no es tan libre tampoco ni para ti ni para mí ninguna frontera.  A las fronteras, nos presentamos con una documentación y se nos deja pasar, en su caso si procede.---

-¿Por qué a estas personas no se les deja pasar si se presentan a una frontera con una documentación legal? ¿Por qué los países ponen impedimentos a la entrada de los pobres y no se los pone al entrar los ricos?

 

En España entran 60 millones de turistas al año. Por otra parte, yo pienso que estas son cosas en las que probablemente esté equivocado, aunque creo que no voy muy lejos de la realidad. Si a estas personas, se les deja entrar con un documento válido, se les deja buscar trabajo… si lo encuentran, se quedarán, por lo cual no estorban para nada a la sociedad, todo lo contrario la ayudan. Y en caso de que no encuentren trabajo, se irán a otros sitios… es lo normal. ¿Por qué los políticos se obstinan en no ver algo que a mí me parece tan sencillo? Simplemente, nos creamos un enemigo de la nada para justificar todo.

 

Esta mañana me decía en un cometario en el Facebook un amigo mío que había oído en una emisora de la iglesia católica española, a un presentador comentando la posibilidad de llevar al ejército a las fronteras.  No seamos, ciegos, mudos, sordos e insensibles ante una humanidad tan tímida. Nosotros vemos a estos inmigrantes todos los días aquí en la Catedral, se trata de una humanidad sencilla, una humanidad generosa, no son héroes, pero en muchos aspectos tienen una fortaleza que yo más quisiera soñarla para mí, tienen una ilusión que ya quisiéramos tener aquellos que decimos que creemos en Dios. Todos estos inmigrantes van persiguiendo un sueño, en ese sentido, son una lección para nosotros y un estímulo. Cuando los veo en la catedral, veo en ellos la fe, me parece increíble que tengan miedo de esta gente, para mí no es nada comprensible.

 

-¿Piensa que si Europa mantuviera una política más permisiva acabaría así con el racismo y las etiquetas?

Para empezar no hablaría de leyes más permisivas, sino de leyes más justas. Si las leyes son más justas, la visión que se tenga de las personas también será más justa, más real porque los fenómenos de racismo tienen que ver con una deformación de la persona que tenemos delante, deformación que obedece a prejuicios, a lejanía, a no contacto, a no escuchar…

Si la ley nos permite acercarnos, escucharnos, conocernos, desaparece el racismo en cierta medida. Ahora bien, no creo que los políticos, estén todavía por la labor y por ello no creo que vayan a dar pasos en estos sentidos.

-¿Cómo calificaría el proyecto de ley de extranjería marroquí? ¿Considera que es un avance para los inmigrantes que se encuentran actualmente de forma irregular en Marruecos?

 

 Bueno, todo ello supuso una apertura. No sé cuántos van a ser los extranjeros que vayan a ser regularizados en Marruecos, pero supongo que serán unos cuantos miles. Lo que sucederá, una vez regularizados, teniendo en cuenta las demás leyes que regulan la vida de los extranjeros aquí en Marruecos, a estas personas pienso que les va a ser muy difícil encontrar trabajo, eso por una parte y por otra, en el caso de que llegaran a encontrar trabajo van a tener gran dificultad para hacer llegar a sus familias fuera de Marruecos parte de lo que ganen aquí. Todas estas cosas, habrían que ver, estudiar  pero quien vivimos cerca de la gente nos damos cuenta de que por una parte se abre un resquicio pero que queda mucho por hacer.

-Sabemos que la gran mayoría de estos inmigrantes que llegan a Marruecos, llegan con el sueño europeo. ¿Piensa usted que merece la pena todo el sacrificio que hacen? ¿Cree que merece la pena arriesgar sus propias vidas por cumplir ese sueño?

 

Pienso que la razón fundamental está en la situación de la que están huyendo, creo que es el punto de partida. Si no hubiera alguna esperanza con relación al mundo, entonces no nos moveríamos, también hace falta esa esperanza. Tampoco te pondrías nunca en el camino sino hubiese una fuerza que te empuje y que te hecha de tu casa. Yo no conozco la realidad concreta de los países de donde provienen estas personas, no conozco las circunstancias personales de cada uno, probablemente el equipo que trabaja con ellos en la catedral todos los días los conozca mejor, pero me lo puedo imaginar.

 

Yo soy el mayor de siete hermanos, y tengo dos hermanos que viven en Estados Unidos desde hace muchos años, y que consecuentemente ya no son ciudadanos españoles sino ciudadanos norteamericanos. Salieron de nuestra tierra porque no encontraban posibilidades y allá las encontraron. Doy las gracias a Dios porque no tuvieron que exponer sus vidas para buscarse un futuro mejor para ellos y para sus familias. Con eso quiero decir, que uno sueña… quien tenga que salir de su casa porque la situación no le permite un futuro digno para sí mismo y su familia, debe optar a una  libertad de buscarla y yo entiendo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos garantiza esta libertad. No comprendo cómo Europa que pretende ser la defensora de todos los derechos de este mundo, cierra los ojos ante una atroz realidad como esta.

- En su opinión ¿Cómo debería actuar Europa ante los sucesos que se han dado en las últimas semanas tanto en Ceuta como en Melilla? ¿Cómo debería reaccionar?

No tengo soluciones políticas, pero lo digo desde hace tiempo y creo que llegará un momento en que lo haga. Tenemos que cambiar las preguntas que nos hacemos para buscar luego las respuestas adecuadas a las preguntas. En este momento tengo la sensación de que los políticos europeos, los gobiernos, la Comisión Europea, el Parlamento Europeo, lo que se preguntan es como hacer impermeables las fronteras, si la pregunta es esa, la respuesta será pongamos vallas, pongamos cuchillas, pongamos al ejército, pongamos tanques en las fronteras. De hecho, se están gastando millones de euros en la vigilancia marítima. Si los políticos cambian la pregunta y dicen cómo podemos ayudar a esta humanidad que se está muriendo en los caminos de África, entonces empezarán a llegar a las conclusiones pertinentes, que estén en consonancia con la realidad de los países de origen, habrá una mayor colaboración entre los países, habrá una búsqueda de soluciones comunes para esta gente pero insisto en que hay que hacerse las preguntas adecuadas y pienso que en este momento no se están haciendo.


-Para acabar, ¿Considera que la Iglesia Católica española ha dado la espalda a los inmigrantes? Si así lo considera ¿por qué?

 

Pienso que no. Hablar de la Iglesia Católica en España, es algo más complejo. En España hay dos grandes organizaciones eclesiales,  una es Manos Unidas y la segunda es Cáritas. Ambas organizaciones están por todo el territorio nacional. Estas organizaciones atienden con pasión, llevan en el alma su labor caritativa. Si pensamos en la jerarquía eclesiástica, tenemos a los obispos… realmente, pienso que se han publicado documentos muy interesantes sobre la inmigración, sobre los problemas a los que se enfrentan así como sobre su acogida. Personalmente, he participado en encuentros con inmigrantes en diócesis  España y sinceramente ha sido una experiencia asombrosa, pero luego hay un problema… un problema grave y serio, y es que en muchos sacerdocios y por tanto responsables de pequeñas comunidades, la mentalidad que prevalece, es que el inmigrante no tiene derecho a acceder a nada, el inmigrante tiene que quedarse en su sitio así como se debe frenarlo en las fronteras. Todo ello, le causa mucho daño a la comunidad eclesiástica, que está llamada siempre a ser acogedora de los pobres, y a  no  traicionar el evangelio, así de sencillo. Hay muchos sacerdotes que no lo entienden y conviene recordarlo.

 

 

 

 

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